¡CUESTIÓNATE TODO!

Actualizado: 4 ago 2021

Muchas veces cuestionarnos provoca incertidumbre, ansiedad, preferimos quedarnos con lo que conocemos, lo que nos queda cómodo, con lo que ha funcionado antes.


Nos aferramos a ideas conocidas que hemos adoptado en algún momento, (ideas que provienen de nuestra cultura o en base a nuestra experiencia. Podríamos así pasar años pensando lo mismo, sin preguntarnos ni cuestionarnos, cómo sería si fuese distinto, o qué quiero, qué pienso de eso ahora en el presente, y cómo me siento con eso.


Cuando te cuestionas, tus creencias y costumbres, respecto de lo que sea, (el matrimonio, la maternidad, mi carrera o vocación, mi actual trabajo, etc.) te das el espacio de “re-pensar”, de dudar, de mirar desde otro punto de vista, de actualizar eso que crees a tu experiencia de hoy, es entonces cuando vuelves a tomar una decisión o un compromiso contigo mismo, te empoderas de tus pensamientos, de tus acciones y tus emociones


Cuando te cuestionas, logras libertad, certezas, lucidez.


Si quieres acercarte a quién realmente eres, ¡CUESTIÓNATE!, revisa tus decisiones, descubre los QUIERO o los Me GUSTA o lo que ya NO me gusta.


Pregúntate ¿A qué me aferro para seguir siendo quién soy? ¿A mi trabajo? ¿Mi profesión? ¿Mi familia?, ¿mis cosas, mi cargo, a mis logros, a lo que tengo?… etc. Y Si eso ya no está. ¿qué queda?


Como, por ejemplo, cuando soñábamos con una carrera profesional a los 20 años, teníamos una forma de ver, cuando ya han pasado 10, 20 o 30 años de eso, probablemente el plan, la visión, las metas cambió, tuvimos miles de quiebres y aprendizajes, pero curiosamente seguimos pensando que “debería” ser igual a lo que imaginamos en un principio. Puede pasar lo mismo en el matrimonio, algunos se casan para siempre y cuando no resulta nos culpamos por no lograr ese objetivo, después de tantos años, sigo pensando lo mismo. Eso que soñé, ¿es lo que sigo queriendo hoy?

Socialmente tenemos incorporado que debemos darle la mejor educación a nuestros hijos, la mejor de las oportunidades académicas que estén en nuestras manos, porque alguien nos dijo, o asÍ lo entendimos, que esa era la única oportunidad de “salir adelante”. Pero eso…¿Es realmente así?


¿Para qué sirve cuestionar lo que hacemos, cuestionar nuestros objetivos, lo que perseguimos o nuestros supuestos sueños de vida?


Cuando nos cuestionamos, nos damos la oportunidad de conocernos más profundamente y situarnos en quienes somos hoy, desde la experiencia vivida, de los cambios que hemos ido adoptando en la vida, por ello, vale la pena parar y pensar, hasta en las cosas más obvias o lo que hacemos de manera automática.


Hay cuestionamientos difíciles de manejar, por ejemplo: Cuestionamientos respecto de lo que pienso actualmente del matrimonio, de mi carrera, del rol que cumplo en mi familia, de mis expectativas con mis hijos, de lo que me hace sentido, lo que me hace feliz, con quién quiero estar y cómo quiero estar. Infinitas preguntas que me pueden permitir conocerme en este momento de la vida.


Ciertas creencias arraigadas, como:


“El matrimonio es para toda la vida”

“Nuestra misión en el mundo es tener hijos”

“He fracasado muchas veces”

“El trabajo siempre es con esfuerzo”

“Para ser alguien en la vida hay que estudiar”

“Mi religión dice que es pecado”

“Nunca he sido tan inteligente”

“Creo que no me lo merezco”

“Mi vida es muy difícil”

“No soy capaz”

“No tengo la personalidad para hacer eso”

“Para ser emprendedor hay que tener espalda”

“Debo trabajar, no me queda otra”

“Es lo que me tocó”


Es muy larga la lista de lo que creemos de cada tema, lo complejo, es que nuestras creencias están tan arraigadas que generalmente se nos las vemos o no sabemos que están, tenemos que mirar profundo en nosotros mismos para descubrirlas)


Cuando descubrimos que podemos soltar ciertas creencias que nos tenían atrapados o sintiéndonos culpables, o a veces limitados, logramos mayor libertad, más certezas, se disipan algunas dudas y nos empezamos a empoderar de nuestros pensamientos, nuestras acciones logran mayor sentido, nuestras emociones están más reguladas, lo que finalmente resulta que nos sentimos más íntegros y mejor con nosotros mismos. Se logra coherencia entre sentir, pensar y hacer


Nuestras decisiones y manera de pensar, nacen desde nuestra experiencia de vida, por lo mismo, no le preguntes al de al lado, ¡cuestiónatelo tú! Piénsalo hasta que la conclusión te deje tranquilo.


Para poder acercarte a quién realmente eres, asegúrate que lo que estás haciendo es una elección, una decisión. Sin miedo, descubre tus QUIERO, tus ME GUSTA, en lo que estoy de acuerdo y lo que en realidad ya no.


También nos sirve hacer el ejercicio de cuestionarnos, por ejemplo:


¿Quién soy si ya no tengo mi trabajo?

¿Quién soy si ya no tengo a mi familia?

¿Quién soy si tengo que vender mi auto?

¿A qué me aferro para seguir siendo quién soy?

¿Sin todo eso, qué queda? ¿Me hace feliz esa imagen?


La calma es cómoda, es tu zona de confort. ¡Las tormentas son hacen crecer!

¡Bienvenidas esas tormentas!

¡Bienvenido y agradecido de ser quién soy, lo positivo, el descubrimiento de saber como quiero ser!


¿Y tu? ¿Te lo has preguntado?


Carola Guzmán

Life Coach / Coach Ejecutivo / Master PNL

Certificada ICF





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